RibéSalat x GOAT: cuando la fidelización se juega en la pista

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En determinados sectores, la confianza no es un valor añadido. Es la base de todo.

RibéSalat, correduría de seguros independiente especializada en asesoramiento y gestión de riesgos para empresas y patrimonios, lleva años construyendo su negocio desde ahí: relaciones a largo plazo, trato cercano y acompañamiento constante.

Por eso, cuando decidieron organizar un evento corporativo, no buscaban hacer ruido.
Buscaban reforzar vínculos con quienes ya forman parte de su historia.

Y el deporte fue el punto de encuentro perfecto.

Un torneo pensado para conectar

El Real Club de Polo de Barcelona acogió el torneo corporativo de pádel diseñado por GOAT como una experiencia exclusiva para clientes estratégicos de RibéSalat.

Más de 50 participantes compartieron pista en una jornada donde la competición era importante, pero no lo único. El objetivo era generar un espacio cómodo, dinámico y bien cuidado donde conversar, compartir y fortalecer relaciones de forma natural.

Porque cuando el entorno es el adecuado, las conversaciones fluyen de otra manera.

Producción integral, foco en el cliente

Desde GOAT Sports Management asumimos la organización completa del evento para que el equipo de RibéSalat pudiera centrarse en lo esencial: estar presente con sus clientes.

Diseñamos el formato de competición, coordinamos la operativa con el club, gestionamos timings, dinamizamos la pista con speaker y momentos clave, organizamos la entrega de premios y supervisamos cada detalle de la experiencia.

Nuestro trabajo no era solo que el torneo funcionara.
Era que todo encajara con el nivel y la identidad de la marca.

Marca, deporte y coherencia

La jornada contó además con la participación de Claudia Fernández, jugadora GOAT patrocinada en aquel entonces por RibéSalat.

Su presencia aportó un valor diferencial y reforzó la coherencia entre la marca y su apuesta por el deporte. No se trataba solo de invitar a una profesional, sino de integrar talento alineado con el posicionamiento de la compañía.

Cuando la activación es coherente, se nota.

El cierre que consolida la experiencia

Tras los partidos, la jornada continuó con una comida de gala en el propio club. Un espacio elegante pero cercano, pensado para alargar la experiencia sin prisas.

Muchas veces, el verdadero impacto de un evento ocurre en ese momento: cuando baja la intensidad de la pista y empiezan las conversaciones más distendidas.

Ahí es donde la relación se refuerza de verdad.

Más que un evento

Este tipo de experiencias no funcionan por el formato en sí. Funcionan porque están pensadas con un propósito claro.

Para RibéSalat, el torneo fue una herramienta directa de fidelización. Una manera de demostrar cercanía, cuidado y compromiso con sus clientes más importantes.

Y cuando se trabaja con relaciones estratégicas, eso marca la diferencia.